
Uno quería hacer las cosas siempre bien. El otro, en cambio, quería romperlo todo. El tres pensaba que nada importaba, y el cuarto siempre quería dormir. El quinto siempre proponía que corrierar adonde fuera, lejos, lejos. Y el sexto sólo pensaba en follar. Y al siete sólo le importaban las canciones. Al ocho sólo lo que puedieran decir.
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martes, 20 de enero de 2009
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